Casa 23
Villeta, Colombia
La Casa 23 se ubica en la Hacienda Dos Maderos, en las laderas cercanas a Villeta. El proyecto parte de una condición topográfica exigente: un lote con fuerte pendiente que desciende hacia el paisaje, pero que en su parte alta concentra las mejores visuales.
La estrategia consiste en implantar la vivienda en este punto elevado y organizarla a partir de una serie de plataformas que se adaptan a las curvas de nivel del terreno. Esta disposición permite que la casa no se imponga sobre la montaña, sino que se construya con ella, escalonándose y acompañando su pendiente. El programa se distribuye en dos volúmenes principales. En el nivel superior se ubica el cuerpo principal, que alberga las áreas sociales, la terraza, la piscina y la habitación principal, funcionando en el día a día como una casa de un solo nivel. Un volumen independiente, ubicado un nivel más abajo, contiene las habitaciones de los visitantes y se presenta como una pieza más abstracta hacia la llegada, estableciendo la imagen principal del proyecto.
La relación entre ambos cuerpos se construye a través de una secuencia de patios y recorridos que articulan el descenso por la casa. Más que un simple sistema de circulación, estos espacios intermedios construyen la experiencia del proyecto: un tránsito gradual entre interior y exterior, entre arquitectura y paisaje. El acceso se produce desde el punto más bajo del lote, a través de un zaguán de doble altura abierto al cielo. A partir de allí, el recorrido asciende atravesando distintos patios que cambian de carácter: un espacio seco en el acceso, un patio intermedio con mayor densidad vegetal y presencia de agua, y finalmente patios superiores que fragmentan la masa construida y abren la casa hacia el paisaje. Esta secuencia construye un gradiente que va de lo contenido a lo abierto, de lo seco a lo húmedo.
La materialidad refuerza esta lógica. El concreto ocre fundido en sitio, la piedra en pisos y la madera de teca en paneles móviles construyen una arquitectura robusta pero cálida. Las fachadas se resuelven mediante filtros de madera que permiten cerrar completamente la vivienda cuando no está en uso y abrirla hacia el paisaje cuando se habita, controlando la luz, la ventilación y la privacidad. Cubiertas verdes y aleros profundos complementan la estrategia pasiva del proyecto, integrando la casa al terreno, reduciendo el impacto ambiental y garantizando confort térmico sin depender de sistemas mecánicos.
El resultado es una vivienda que se construye desde el recorrido y la topografía, donde la experiencia del espacio se da a través de la sucesión de patios, plataformas y visuales que conectan constantemente la arquitectura con el paisaje.













