Casa 22


La Calera, Colombia


La Casa 22 se ubica en la Reserva de Potosí, en La Calera, en un entorno natural privilegiado con visuales abiertas hacia las montañas de la Sabana tanto al oriente como al occidente. El proyecto parte de una organización clara en dos volúmenes diferenciados que responden a las distintas condiciones de uso de la vivienda.

El volumen principal, de mayor altura y con una cubierta inclinada que genera variaciones en su sección, alberga las áreas sociales. Su geometría más expresiva construye la presencia de la casa en el conjunto y permite configurar espacios amplios, abiertos y directamente relacionados con el paisaje. En contraste, un segundo volumen más bajo y contenido reúne las áreas privadas —habitaciones, gimnasio y sala de televisión—, estableciendo una escala más íntima y recogida. Ambos cuerpos se articulan a través de un puente acristalado que se convierte en un elemento central del proyecto. Desde el acceso, a través de un patio que funciona a manera de zaguán, este puente permite establecer una relación visual inmediata con el paisaje lejano, anticipando la conexión constante entre interior y entorno natural.

La casa se organiza en torno a este patio central, cuyo perímetro se resuelve completamente en vidrio, diluyendo los límites entre adentro y afuera. Este espacio actúa como núcleo de la vivienda, organizando circulaciones y garantizando iluminación y ventilación natural en todos los recintos. La zona social se plantea como un espacio continuo y abierto que integra cocina, comedor y sala, extendiéndose hacia una terraza cubierta que alberga la zona de BBQ. Esta relación directa con el exterior refuerza el carácter de la casa como lugar de encuentro y permanencia. En el ala privada, espacios como el gimnasio y el jacuzzi incorporan jardines interiores y aperturas cenitales que introducen luz natural y vegetación, generando una experiencia más cercana y controlada del entorno. Estas operaciones buscan difuminar los límites entre interior y exterior, manteniendo al mismo tiempo una atmósfera de intimidad.

La materialidad responde a dos condiciones. Hacia el exterior, la vivienda se adapta a las restricciones del conjunto mediante una envolvente en tonos verdes, complementada con elementos puntuales en madera y concreto que enfatizan vanos y proporciones. Al interior, la madera se convierte en el material predominante, extendiéndose en pisos y cielos para construir una atmósfera cálida y continua.

El resultado es una casa que equilibra apertura y recogimiento, organizando su experiencia a partir de la relación entre dos volúmenes, un patio central y una serie de transiciones que conectan la vida interior con el paisaje de la Sabana.que conectan constantemente la arquitectura con el paisaje.