Parqueadero Shaio


Bogotá, Colombia


El Parqueadero de la Clínica Shaio surge a partir de la adquisición y demolición de varios predios ubicados frente al edificio principal de la clínica, sobre la avenida 116. El encargo inicial respondía a una necesidad concreta: resolver la alta demanda de estacionamientos en la zona. Sin embargo, el proyecto identifica en esta operación una oportunidad adicional de carácter urbano.

A diferencia del frente actual de la clínica, más contenido y menos visible, este nuevo lote ofrece una relación directa con una de las vías más activas del sector. A partir de esta condición, el proyecto propone transformar un programa típicamente funcional en una pieza capaz de construir ciudad, generando una nueva interfaz entre la institución y el espacio público. La estrategia se basa en organizar de manera eficiente las áreas de parqueo vehicular y de motocicletas, con el objetivo de liberar una franja longitudinal que se destina a uso peatonal. Este espacio permite conectar la avenida 116 con el acceso a la clínica, estableciendo un recorrido claro, permeable y activo.

Lejos de ser únicamente un paso, esta franja se concibe como un espacio de permanencia. La incorporación de vegetación densa, áreas de juego para niños y zonas de estancia para adultos transforma el parqueadero en un espacio de uso semi público, con acceso controlado pero con vocación urbana. La posibilidad de integrar en el futuro programas complementarios, como una zona de comidas, refuerza esta condición.

La materialidad juega un papel central en la construcción de identidad. El ladrillo, presente en el entorno urbano y en el edificio principal de la clínica, se utiliza como elemento base, pero reinterpretado a través de celosías y aparejos especiales que aportan profundidad, transparencia y un carácter más escultórico a los muros perimetrales. En contraste, elementos existentes como culatas, cerramientos metálicos y la garita de acceso —resuelta a partir de un contenedor reciclado— se pintan de rojo, consolidando una imagen reconocible y contemporánea hacia la ciudad.

El proyecto fue desarrollado integralmente por la oficina, desde su diseño hasta su construcción, permitiendo mantener coherencia entre la intención arquitectónica y su materialización. Esta condición resulta especialmente relevante en una intervención donde el detalle constructivo y la precisión en el uso de los materiales definen en gran medida la experiencia del espacio. El resultado es una intervención que trasciende su función inicial. Más que un parqueadero, el proyecto se plantea como un espacio de transición y encuentro, capaz de activar la vida peatonal del sector y construir un acceso más claro, abierto y urbano para la clínica.