Casa 35 CDC
La Calera, Colombia
La Casa 35 se ubica en un conjunto residencial en La Calera, Cundinamarca, sobre un lote inclinado con amplias visuales hacia el valle. El proyecto parte de una lectura cuidadosa del terreno y de la necesidad de equilibrar dos condiciones aparentemente opuestas: abrir la vivienda hacia el paisaje lejano y, al mismo tiempo, proteger la privacidad de sus espacios interiores.
Para responder a esta condición, la casa se implanta en la parte alta del lote, el punto desde el cual se obtienen las mejores vistas. El programa se organiza en dos niveles: las áreas sociales se ubican en el nivel superior —donde se accede a la vivienda— mientras que las habitaciones se disponen en el nivel inferior, protegidas por la topografía y la vegetación del conjunto. Esta estrategia permite que los espacios principales de la casa se orienten plenamente hacia el paisaje sin comprometer la intimidad de los espacios privados.
El acceso se plantea como una secuencia espacial cuidadosamente construida. Desde la llegada al lote, la vivienda se presenta casi invisible: planos cerrados ocultan el interior y acompañan un recorrido peatonal estrecho que se apoya contra la montaña. Solo al atravesar el umbral de entrada el espacio se abre abruptamente hacia las montañas, revelando la amplitud del paisaje y marcando el contraste entre compresión y apertura que estructura la experiencia del proyecto.
La zona social se concibe como un espacio continuo y transparente hacia la vista. Grandes superficies de vidrio permiten extender el salón, el comedor y la cocina hacia una terraza perimetral elevada que funciona como prolongación exterior de la vivienda. Elementos como el mueble de la chimenea, que atraviesa la fachada para convertirse en el BBQ exterior, refuerzan la continuidad entre interior y exterior.
En el nivel inferior, las habitaciones se organizan a manera de galería, todas orientadas hacia el paisaje y conectadas visualmente con el jardín. La escalera abierta que articula ambos niveles introduce luz natural al interior y conecta los espacios comunes con las áreas privadas.
El resultado es una casa que utiliza la topografía y la secuencia espacial para construir una experiencia gradual del paisaje: primero contenida y protegida, luego abierta y panorámica, siempre en diálogo con la naturaleza que la rodea.










